Entendiendo la Diabetes
 
Dr. Gustavo Frechtel
Jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición. Hospital Sirio Libanés.
Presidente de la Sociedad Argentina de Diabetes



La diabetes es una enfermedad compleja o multifactorial como lo son la hipertensión arterial, la obesidad, las dislipemias (aumento de colesterol, entre otras), etc.

La diabetes es una enfermedad frecuente, se presenta en el 8 al 10 % de las personas antes de los 65 años y en el 15 al 20 % de las personas con más de 65 años.

La enfermedad se presenta en dos formas clínicas principales: la diabetes tipo 1 o insulina dependiente (DM1) y la diabetes tipo 2 o no insulina dependiente (DM2).

La DM1, que corresponde al 10% de los tipos de diabetes (vale decir cada 100 individuos con diabetes, 10 tendrán DM1 y 90 tendrán DM2), se presenta frecuentemente  en personas en edad infantojuvenil. La DM 1 es una enfermedad autoinmune, como también lo son por ejemplo el hipotiroidismo autoinmune o enfermedad de Hashimoto, el vitiligo, la enfermedad celiaca, la artritis reumatoidea, el lupus eritematoso, entre otras tantas más de 1500 enfermedades autoinmunes.
Para que una persona padezca una enfermedad autoinmune debe producirse la pérdida del reconocimiento del sistema inmune por lo propio, vale decir que el sistema inmune que debe defendernos de las agresiones externas a nuestro organismo, al perder la tolerancia por lo propio, ataca nuestros propios  órganos como es el caso del páncreas cuando se presenta la DM1, la tiroides cuando se trata del hipotiroidismo, o la piel cuando la enfermedad es el vitiligo.

En la DM1, el sistema inmune destruye todas las células productoras de insulina en el páncreas, vale decir las células beta pancreáticas, de esta manera en un corto plazo de tiempo, en general entre 2 a 4 meses, el joven que comienza con síntomas cardinales de diabetes, tales como poliuria (orinar abundantemente, levantándose varias veces por la noche para ese fin), polidipsia (abundante sed), polifagia (aumento del apetito) y perdida de peso.
Así es que, la persona que padece DM1 no tiene capacidad para producir insulina propia, ya que como fue expresado, el sistema inmune destruyó la totalidad de células capaces de producirla. El diabético tipo 1 necesita colocarse insulina externamente, ya que la insulina es imprescindible para mantener la vida.
 
¿Porqué la insulina es necesaria para la vida?

La insulina es la única hormona en nuestro organismo que permite que los alimentos, que nos aportan la energía necesaria para poder realizar los diferentes trabajos de nuestro  cuerpo, por ejemplo el trabajo muscular, la síntesis de las moléculas propias, etc., se utilicen correctamente.
De esta manera cuando comemos, los nutrientes productos de la digestión de los alimentos, que circulan por la sangre, ingresan a los tejidos periféricos (fundamentalmente tejido adiposo y muscular) gracias a la presencia de insulina.
 
Si la insulina no está presente, porque se destruyeron las células que la producen como es el caso de la DM1, los nutrientes (en especial la glucosa, principal combustible de nuestro organismo), no pueden ingresar a esos tejidos. Esta falta de ingreso de glucosa a los tejidos periféricos tiene dos consecuencias inmediatas: 1) Aumento de los niveles de glucosa en sangre, 2) falta de llegada de energía a los tejidos.

Nuestro organismo detecta esta situación como que no hay combustible y energía suficiente, de manera similar a que sucedería si la persona no se estuviera alimentando, por lo tanto se activan los sistemas del organismo que proveen de combustible cuando la persona está en ayuno y por lo tanto no come.

Estos sistemas de provisión de combustible corresponden a aquellos que el organismo mantiene como reserva, estos son las grasas del tejido adiposo y las proteínas del músculo, también está involucrado el hígado, en el cual las hormonas con acción contraria a la insulina (glucagón, corticoides, adrenalina), activan la producción de glucosa, recordar que nuestro organismo está detectando falta de glucosa por la ausencia de insulina.

De esta manera se puede ver como el joven tiene pérdida de peso, ya que disminuye la masa muscular y la masa del tejido adiposo. Tiene hambre porque nuestro organismo está descubriendo falta de glucosa, y por eso la sensación de hambre para compensar. El aumento de los niveles circulantes de glucosa en sangre es lo que determina la presencia de polidipsia (aumento de la sed).
Cuando los niveles de glucosa aumenten en sangre pasan a la orina y arrastran agua, por lo tanto la persona orina permanentemente, vale decir tiene poliuria.

Desde que comienzan  los síntomas de diabetes, el sistema inmune tarda entre 2 y 4 meses en destruir la totalidad de la masa de células beta que tiene nuestro páncreas. Cuando llega esta situación, el páncreas no produce nada de insulina propia, ante esto, la gran liberación de grasa desde el tejido adiposo produce en el hígado la formación de unas sustancias denominadas cetonas o cuerpos cetónicos.

Estas sustancias son muy ácidas y se producen en forma abundante, descompensan el medio interno del organismo, llevándolo a un estado de acidez inadmisible para el funcionamiento de células y tejidos, este estado se denomina cetoácidosis diabética, en el cual los niveles de glucosa en sangre superan los 500 mgs. %.
La cetoácidosis diabética termina con la vida, si la persona no recibe insulina, esto es lo que ocurría de manera indefectible antes del descubrimiento de la insulina en los primeros años de la década de 1920.

En la medida que la persona con DM1 comienza a recibir insulina y su medio interno comienza a normalizarse, al igual que los niveles de glucosa, su estado clínico comienza a mejorar, va desapareciendo la sed y la necesidad de orinar permanentemente, se recupera el peso en la medida que la insulina comienza a restituir los depósitos de grasa y proteínas en tejido adiposo y en músculo respectivamente.

La DM1 tiene una predisposición genética, pero no es una enfermedad con un componente familiar, vale decir que el número de casos de DM1 en una misma familia generalmente no es frecuente. Es poco lo que podemos hacer para prever y por lo tanto anticiparnos a la llegada de la DM1, a diferencia de lo que ocurre con la DM2.
 
Que es la Diabetes tipo 2?
La DM2 es una forma de diabetes que se presenta fundamentalmente en personas adultas, denominada no dependiente de insulina, ya que a diferencia de la DM1, no es imprescindible que la persona con DM2 reciba insulina para conservar su vida. Si puede haber personas con DM2 a las cuales es conveniente darles insulina para obtener un control metabólico adecuado. Estas personas son entonces requirentes de insulina para tener una mejor calidad de vida, pero no para conservar la vida.

La DM2 presenta dos características fundamentales, una es la resistencia periférica a la insulina, esto es que el tejido adiposo, el muscular y el hígado, no responden adecuadamente a las señales de la insulina. Estas señales son las que definen que la glucosa ingrese al tejido muscular y adiposo para proveer energía, que el tejido adiposo libere grasa en forma abundante o que el hígado produzca glucosa en los estados de ayuno.

La DM2 se presenta en individuos que están genéticamente predispuestos. Esta genética de susceptibilidad determina no solo la resistencia periférica a la insulina, sino también la incapacidad de las células beta del páncreas en producir la cantidad y calidad de insulina suficiente como para vencer esa resistencia periférica, y de esta manera se produce una relativa insuficiencia de insulina.
Las personas con DM2 en un 80 % de los casos tienen obesidad o sobrepeso, causa clínica de empeoramiento de la resistencia a la insulina, primitivamente heredada. De esta manera se comprende que la obesidad en si misma es un estado de resistencia a la insulina, por lo tanto las personas con obesidad tienen altos niveles circulantes de insulina, que son suficientes para vencer la resistencia periférica a la insulina.

Queda claro de esta manera, que las personas que desarrollan DM2, tienen obesidad y resistencia a la insulina que heredaron además esa incapacidad para que la célula beta produzca la cantidad de insulina necesaria para vencerla.

La DM2 se presenta con una importante carga familiar, por ejemplo si ambos padres tienen DM2 sus hijos tienen un 80% de posibilidades de contraer la enfermedad. Estudios realizados en gemelos univitelinos (idénticos desde el punto de vista genético), han arrojado una concordancia superior al 90% en cuanto a DM2, esto significa que si uno de los gemelos contraía DM2 su gemelo la desarrolla con un 90% de coincidencia.

La obesidad está presentándose frecuentemente en la edad infantil-juvenil, por lo tanto la DM2 está dejando de ser una enfermedad de la edad adulta, para adelantarse y hacerse presente en la adolescencia.

La obesidad en los niños se presenta debido al mayor sedentarismo y a la mala alimentación que enfrentan nuestros hijos.

Hay otras características que nos permiten identificar a las personas con riesgo de desarrollar DM2, por ejemplo aquellas que tengan aumento de triglicéridos o descenso de colesterol bueno (conocido como colesterol de HDL).Si son mujeres genéticamente predispuestas para tener DM2, es muy probable que presenten diabetes durante el embarazo, situación conocida como diabetes gestacional, enfermedad que se presenta en el 5% de las mujeres embarazadas.

Otra enfermedad que se relaciona con DM2 es la poliquistosis ovárica, entidad con resistencia a la insulina y de aparición frecuente en mujeres en edad reproductiva, ya que se presenta en el 6% de las mujeres en esa edad.

La DM2 es una enfermedad que se presenta con muy pocos síntomas, por este motivo alrededor del 40% de las personas que la padecen desconocen que la tienen, cuando el diagnóstico se resuelve con dos valores de glucemia  en ayunas superiores a 126 mgs. %.

Como vemos la DM2 es una enfermedad que puede ser prevenida, a diferencia de la DM1, si la personas se realizaran estudios de rutina de laboratorio con mas frecuencia, sobre todos aquellos que tienen antecedentes familiares de diabetes, tienen sobrepeso u obesidad, han tenido hijos con peso superior a los 4 kilos en el nacimiento o diabetes gestacional, etc.

Indudablemente el descenso de peso y la actividad física (ambas disminuyen significativamente la resistencia periférica a la insulina), son las medidas mas importantes para prevenir la DM2 en aquellas personas genéticamente susceptibles.